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Llevamos varios días sumidos en una densa niebla que desdibuja la realidad, aislando los objetos de su entorno, robándoles su contexto. Sin duda la niebla nos regala mucha magia al acotar nuestros límites visuales y obligarnos a mirar a distancias cortas (los límites son un gran aliado de la creatividad). Nos invita a quedarnos muy cerca de nuestro interior, arropándonos entre algodones. No obstante, hay que recordar que el sol nos está esperando sobre la niebla y que gracias a él, estar dentro de una nube nos puede resultar acogedor de vez en cuando. Hoy el sol me ha regalado un amanecer maravilloso, recordándome que sigue estando ahí.

Saludos desde la luz

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