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Cuánta Alma se transluce desde la música imperfecta, improvisada, espontánea, desafinada… Cada vez encuentro menos atractivo el perfeccionismo, la pulcritud, el detalle al milímetro…

Necesito encontrar humanidad en las obras de arte para sentirlas cercanas, para poder convivir con ellas. El virtuosismo vacío arde muy rápido y no deja huella en mi interior, es como hacer cabriolas sobre un caballo mecánico, envoltorios de vistoso celofán sin ningún contenido.

Cuando uno se permite desafinar, el alma canta alegremente y la voz sonríe. Es antimusical estar constantemente pendiente de la nota correcta, la afinación perfecta, el adorno impresionante y la polirritmia más complicada. Cada vez necesito más dejarme llevar por la canción sin pensar en nada, dejarme poseer por la música y la letra, olvidarme del resultado.

En el pecho de los desafinados, también late un corazón

Desafinado (Antonio Carlos Jobim – Newton Mendonça)

Letra (Traducción):

Si dices que desafino, mi amor,
Sabrás que me causas un gran dolor.
Solo los privilegiados tienen un oído como el tuyo,
Yo tengo sólo lo que Dios me dio.
Si insistes en clasificar
mi comportamiento de antimusical,
yo mismo, mintiendo, debo argumentar
que esto es bossa nova, que esto es muy natural.
Lo que no sabes, ni siquiera presientes,
es que los desafinados también tienen corazón.
Mi Roleiflex te retrató
revelando tu gran ingratitud.
Si no puedo hablar así de mi amor
que es lo que mejor que puedes encontrar,
con tu música olvidaste lo principal:
Que en el pecho de los desafinados,
que en el fondo de su pecho, late callado,
Que en el pecho de los desafinados
También late un corazón.

Saludos desde la Luz.

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