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Estar resfriado, congestionado, con los oídos taponados y la garganta irritada no tiene nada de raro en estas fechas. Sentirse aislado del exterior y desanimado tampoco es algo extraño, aunque es posiblemente una mala elección.

Las emociones negativas suelen engendrar sentimientos también negativos aunque siempre es responsabilidad nuestra abundar en la tristeza y sentirnos aún más decaídos o encender una vela en nuestro interior y tomarnos la enfermedad como un descanso, una oportunidad de pasar un tiempo con nosotros mismos observándonos y aprendiendo a trascender ese contratiempo circunstancial.

Una de las mejores medicinas para este tipo de estados son los mensajes, llamadas, cartas, mails… de las personas que te quieren y se preocupan por ti. Cuando no los tienes a mano, siempre puedes imaginar que los recibes, sentir el calor que emana de todos esos seres cercanos (mi gata me calienta mucho el alma últimamente…) o, como en esta canción, mandártelos tú mismo.

Es un standard de 1935 escrito por Fred E. Ahlert y Joe Young, popularizado por Fats Waller. Lo versioné hace ya bastante tiempo, ayudado por varios amigos a distancia: Miguel Ortiz a la guitarra (primer solo)  y Cristian Lascano al saxo, ambos desde Buenos Aires  y Jerry en la trompeta.

Así como el odio solo engendra odio, el optimismo sólo puede generar sentimientos luminosos, algo de lo que estamos muy necesiatdos últimamente.

Letra:

Voy a sentarme aquí mismo

y a escribirme a mi mismo una carta

Y creeré que viene de ti.

Escribiré palabras tan dulces

que me golpeen en los pies

Un montón de besos al final,

estaré encantado de recibirlos.

Voy a sonreir y decir

“espero que te encuentres mejor”

y terminaré “con amor”

en la forma en que tú lo haces.

Voy a sentarme aquí mismo

y escribirme a mi mismo una carta

y creeré que viene de ti.

Desde la luz, saludos.

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